MUJER VIRTUOSA

Ser una mujer virtuosa separada de Dios es una tarea imposible, es con su Santo Espíritu, con el yo mermado, que podemos acercarnos a este estereotipo. Sin Dios somos esa otra mujer descrita en proverbios, la mujer rencillosa, la mujer necia, la mujer insensata que con sus propias fuerzas es incapaz de alcanzar este ideal. Sigue nuestra serie de 22 capítulos y descubre tu verdadero valor a los ojos de Dios