EL HOMBRE EXTRAÑO

Al revisar nuestra apuesta
Don Luis preguntó:
¿Cuántos días empleáis
En cada mujer que amáis?
Con gran osadía respondí
Partid los días del año
entre las que ahí encontráis.
Uno para enamorarlas,
otro para conseguirlas,
otro para abandonarlas,
dos para sustituirlas
y una hora para olvidarlas.

Pero la verdad a hablaros,
pedir más no se me antoja,
y puesto que vais a casaros
mañana, pienso quitaros
a Doña Ana de Pantoja.

           Lo que acabamos de leer es un fragmento adaptado de la famosa obra Don Juan Tenorio de José Zorrilla, el famoso personaje de ficción propuesto por primera vez en la pluma de Tirso de Molina. Hoy en día ya ha sido recreado en más de 500 obras trascendiendo las barreras del idioma. Este desvergonzado personaje logró saltar  de la tinta a la realidad, pues hoy se registra en la Real Academia Española el término donjuán para designar a los hombres seductores. ¿Se inspiraría Tirso en un hombre real?

           Bienvenidos al Ministerio Femenino Laico VasoFragilVen hoy compartimos un nuevo estudio titulado “El Hombre Extraño”

           Sobran  en la historia de la humanidad, ejemplos que confirman la existencia de los donjuanes. Caballeros que presumen numerosas conquistas que tienen en común el atractivo físico, el poder y el dinero. Estos tres elementos combinados en un hombre pueden resultar extremadamente tentadores para las mujeres, pero el secreto de un donjuán es principalmente su habilidad verbal, lo cual implica una gran inteligencia usada para el mal. ¿No era esta la mejor arma de la mujer extraña? Presta atención al siguiente versículo: Proverbios 5:3

“Porque los labios de la mujer extraña destilan miel,
su paladar es más blando que el aceite. “

          Este y otros pasajes ratifican que el habla puede usarse como un arma de seducción. Los donjuanes pueden encontrarse en la historia de la aristocracia, al igual que entre los artistas; pero,  entre los caballeros mencionados en la Biblia ¿Hay algún donjuán?.

           Según se registra en 1Reyes 11:3, Salomón calificaría como un donjuán: hermoso, rico, poderoso y sabio.

           Además de todo esto se le contabilizaron 700 esposas y 300 concubinas. Estos números superan la ficción, porque al donjuán original de Tirso se le cuentan 5 mujeres engañadas, mientras que al de Zorrilla 72 que no tienen nombre, Doña Ana, Brígida, Lucía y doña Inés. En cada recreación, se le aumentan las conquistas, hasta llegar a números tan escandalosos como los de Salomón.

           La psicología ha analizado este mito literario del donjuán  y algunos opinan que no debe generalizarse como móvil de su conducta la satiriasis, pues su desdén hacia la mujer podría indicar poco o ningún interés hacia el sexo femenino o el mero deseo de alimentar su ego. La contabilización de las conquistas es un elemento común, esto demuestra un gran irrespeto por la feminidad; los números degradan a la mujer hasta la categoría de trofeos y en un mundo machista pueden existir quienes aún hoy admiran este despreciable comportamiento.

           Es increíble que la interpretación del adulterio dependa de quién lo cometió. Si fue la mujer, es un pecado imperdonable, si lo comete un hombre es tomado casi que como algo común, esperado y hasta necesario. Cuando un hombre casado es infiel, hay quien ciegamente culpará a su amante por haberlo entrampado, pero al revisar el historial del susodicho, en muchos casos hay un patrón de comportamiento que está siendo encubierto, según el cual su amante podría ser otro trofeo.

           En los caminos oscuros del adulterio, puede que  hallan coincidido alguna vez una mujer extraña con un hombre extraño, en una relación donde ninguno es víctima del otro, porque ambos han propiciado el contacto, tal como Don Juan Tenorio y Tisbea, pero causa curiosidad que a las mujeres adúlteras se les quiera apedrear mientras que a los donjuanes se les encubre.

¿Cuál es el punto de vista bíblico del adulterio?

           Levítico 20:10 condena por igual a los participantes del adulterio y en el Nuevo Testamento Pablo incluye a los adúlteros entre los que no heredarán el reino de los cielos. Esto lo encontramos en 1 Corintios 6:9-10

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?
No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros,
ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones,
ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes,
ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

           Hoy en día Don Juan Tenorio sigue haciendo de las suyas, lo podemos ver buscando trofeos incluso dentro de las iglesias, algunos no habrán consumado aún el adulterio, pero se recrean en él, sus pensamientos no son fieles a sus parejas; andan por allí buscando algún contacto físico y haciendo insinuaciones  sin ningún reparo. Muchos actúan sigilosamente, mientras otros muestran un gran descaro. ¡Hacen falta atalayas que reprendan a estos hombres extraños!.

           Hoy te hablo a ti joven, que andas jugando con los corazones de las niñas, que usas tus encantos para el mal, coqueteando y sembrando falsas esperanzas, alimentando el amor de varias al mismo tiempo, para luego zafarte de cualquier compromiso.

           Hoy te hablo a ti hombre, que hiciste un pacto con tu esposa, que luces una falsa piedad, que tratas de manera impropia a las mujeres, no guardas la distancia y abusas de la familiaridad.

¿No es pecado lo que haces? ¿No repara Dios en tu conducta?
¿No se te condena por las lágrimas que se han derramado por tu causa?
¿el honor de las mujeres no vale ante las cortes del cielo?

Proverbios 28:13 dice:

El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

La única forma de encontrar sustento bíblico para el adulterio es agregando a lo que está escrito, Dios no puede contradecirse. Es necesario apartarse, evitar toda apariencia de mal y santificar la conducta. ¿Puede un donjuán reivindicarse? Efesios 4:22

En cuanto a la pasada manera de vivir,
despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a
los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia
y santidad de la verdad.

Que el viejo hombre extraño, sea transformado por el Espíritu Santo en un hombre virtuoso, amén.

Nathalie Bencomo

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